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Nos reunimos con las mujeres, cerca de una docena más o menos, provenientes de varias ciudades y escuchamos acerca de su trabajo. Durante la discusión, una mujer habló de una situación de acoso sexual que le era familiar. Nos mostraron un rápido socio-drama demostrándonos cómo eso se podría manejar. La hora de terminar llegó y nos dirigimos a una gran cena. Buena comida, buena música y baile, se convirtió en un gran evento social. Nos regresamos a nuestro motel para acostarnos temprano sin darnos cuenta de lo que el cielo había planeado para nosotros y para todo Nuevo Laredo.
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