|
|
Se puede forjar un vínculo especial con el bebé comunicándose con él desde antes de nacer. Los bebés, tanto en el útero como fuera de él, se comunican a través del movimiento. Un ruido alto o repentino será respondido con una patada, indicando que se ha alterado. Las emociones maternas, como la ira, la ansiedad y el temor también pueden dar lugar a rabiosas patadas. Estudios recientes demuestran que si se experimenta temor y el corazón empieza a latir con rapidez, el del bebé hará lo mismo. Al contrario, si le lees un cuento, su ritmo cardíaco bajará. El feto escucha las vibraciones y aprende a reconocer el tono, el lenguaje y los patrones de voz que son exclusivamente de los padres por lo que los reconocerá en cuanto nazca. De esta manera, se sentirá tranquilo y le dará seguridad.
|