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Sin embargo, si bien trae a la memoria gran cantidad de precedentes, la exposición tiene que lidiar con la dificultad de exponer obras que son claramente producto de su entorno en cuanto a arte y arquitectura, pero permanecen relativamente aisladas de las experimentaciones contemporáneas de la cultura en general: la explosión nihilista del punk-rock por un lado del panorama y las proyecciones de futurismo tecnológico de Star Wars (1977) por el otro. Ambas influencias emergen más adelante, pero en 1979 no están presentes. Un reciente email de Moss a Christopher Hawthorne del Los Angeles Times se cita en la reseña del 8 de abril del crítico. Según Hawthorne, Moss lamenta que Gannon y Zago hayan perdido la ocasión de citar la “influencia de la guerra de Vietnam y de la contracultura”. Pero estas referencias parecen observaciones rancias sobre aquella época, reivindicaciones de un Baby Boomer hacia una posición política que ya se había desvanecido como una nube de humo azul.
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