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L'esquella de la torratxa, estrenada previamente el 24 de febrero del mismo 1864 por una sociedad privada, la Sociedad Melpómene, conoció, desde su estreno oficial del 11 de abril en el Odeon, un éxito continuado y creciente. Tanto que, a principios de mayo, la Llibreria Espanyola había publicado ya, en una colección creada a propósito y bautizada con el nombre de "Singlots poètics", L'esquella de la torratxa y cinco obras más del propio Soler, todas bajo el seudónimo Serafí Pitarra y en una lengua denominada "catalán del que ahora se habla", el catalán de la calle, por oposición al catalán rígido y arqueológico que pretendían recuperar los poetas de los Juegos Florales. Ese mismo verano, los teatros del Passeig de Gràcia -teatros al aire libre que reunían a un público más popular que los teatros del interior de la ciudad- no dudaron en incluirla en sus repertorios. La respuesta del público fue tan buena que otros dramaturgos siguieron pronto los pasos de Soler: Eduard Vidal i Valenciano estrenó el mismo verano A boca tancada... y Francesc Camprodón, que era ya una personalidad reconocida del drama romántico español, la comedia La tornada d'en Titó. Soler, por su parte, no dejaba de producir nuevas parodias: Ous del dia!, parodia del drama de Camprodón Flor de un día!, en julio; La vaquera de la piga rossa, parodia de La vaquera de la Finojosa de Luis de Eguílaz, en 2
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