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Cuando las circunstancias dictaminen que se debería matar a un animal, es probable que la persona encargada de realizar el sacrificio tenga tanto responsabilidades legales como morales en relación al bienestar del animal y la seguridad humana. Todos los animales que deban ser sacrificados o matados para poner fin a su sufrimiento o con otro fin, deben ser tratados sin causarles dolor o angustia adicionales. Las circunstancias en las que los animales requieren una destrucción humanitaria pueden diferir enormemente; por tanto es necesario que haya diferentes procedimientos y métodos disponibles para matarlos. Sea cual sea el método utilizado, es muy importante que las personas implicadas tengan mucho cuidado de no causar dolor, sufrimiento o angustia evitables al animal. Es más probable que todo salga bien si se hacen los preparativos correctos. Antes de matar a un animal, el operario debe hacerse las siguientes preguntas:
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