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En realidad ya hace veinte años que Kosalka parte de un modo parecido. Empieza con grandes ideas relacionadas con temas, acontecimientos o personajes que la historia y la cultura polaca realmente valoran. Pero finalmente su ejecución resulta terriblemente pequeña y pobre, y a menudo tiene una dimensión cómica. El comisario de Avantgardia BWA, Pawel Jarodzki, en el catálogo del 2004 justifica este gesto de la siguiente manera: “La peculiaridad de Kosalka parte del hecho que la clave de su creatividad se la comió un pequeño perro. El animalillo escapó y ahora estamos todos buscándolo.” En sus últimas exposiciones, Kosalka colocaba unos prismáticos enfocando unas pequeñas islitas en el suelo de la galería. Cuando se acercaba el ojo a la lente, se podían ver unos objetos minúsculos, en algunos de los cuales aparecía el mismo Kosalka.
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