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En España hay más de 350.000 restaurantes y bares. La tasa de uno por cada 130 habitantes duplica la de la mayoría de los países europeos. ¿Puede sostenerse ese número cuando el dinero escasea? La cultura del ocio está tan firmemente implantada que los primeros compases de una crisis económica no van a derribarla. Ahora bien, hay ocio más caro y ocio más barato: el que supone salir, frente al que pueda conseguirse en casa. Y todo hace indicar que, a falta de dinero, es el momento para el ocio hogareño. Una tendencia de fondo, relacionada con la globalización y el abandono del estilo de vida mediterráneo, que la crisis económica no ha hecho más que acelerar.
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