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El símbolo muestra un átomo de energía del peso (color naranja). A través de este átomo pasa la energía que tiene que ver con la ira, la amargura y el odio, pero también tiene que ver con fuerza. Son átomos de este mundo los que construyen el sistema gastrointestinal y la zona de la digestión, es decir, todo lo que forma parte del principio mortífero. La digestión es, claro está, mortífera. La comida que ingerimos se compone de vida que está encarnada en cuerpos. La digestión tiene la tarea de matar a estos cuerpos para que la vida anímica que hay en ellos pueda ser transferida al nuevo organismo como alimento. El sistema gastrointestinal está construido por átomos del peso. La función que tiene lugar en forma de digestión es impulsada por la fuerza que viene de nuestra propia conciencia y nuestro particular mundo de pensamientos, de los pensamientos que mandamos hacia otros.
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