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Says St. Vincent de Paul in a deposition, “How good you are, O God, my God, how good you are, since indeed in my Lord Francis de Sales, your creature, there is such great gentleness” (SV.EN XIIIa:91).
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Y las obras de misericordia de Jesús, junto con su actitud comprensiva, solidaria, atenta y acogedora, confirman además que Dios es, de verdad, un Padre muy bueno. Afirma san Vicente de Paúl en una declaracion: «¡Dios mío, Dios mío! ¡Cuánta tiene que ser tu suavidad, si fue tan grande la de tu siervo Francisco de Sales!» (SV.ES X:92). Con razón, pues, se puede suponer que se convencen las gentes de la bondad del Padre celestial al presenciar ellas la bondad de Jesús.
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