|
|
La representación de la Concepción Inmaculada de María se ha plasmado en la pintura de las distintas escuelas de dos maneras: mediante el abrazo ante la Puerta Dorada de Jerusalén entre san Joaquín y santa Ana, padres de la Virgen, y como una figura femenina en los cielos, rodeada por ángeles y, con frecuencia, por diferentes emblemas y símbolos de las letanías marianas, pero sin estar acompañada del Niño, como consecuencia del propio significado de la iconografía: el nacimiento de la Virgen sin pecado original, previo a su condición de Madre del Hijo de Dios .
|