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El pasaje en consideración tiene que ser leído en su contexto. Hay que determinar cómo utiliza Santiago la palabra “fe”, lo que no es difícil de hacer. No la utiliza de la manera salvífica tradicional sino como conocimiento y convicción interior. En otras palabras, esta no es la fe primordial que ponemos en Jesús, sino las convicciones religiosas que no determinan la conducta. Esto queda más claro cuando escribe: “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan” (vers. 19). La fe es estar persuadido de que nuestras convicciones son correctas; los demonios pueden tener este tipo de conocimiento. Esta clase de fe es inútil en la vida cristiana si nos lleva a una actitud de indiferencia hacia
las necesidades de los demás (vers. 14-16, 20). Santiago sostiene que la fe sin obras es muerta (vers. 17).
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