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Se cuela bajo la razón, y perfora la armadura que ha sido erigida en contra de ella, y llega al corazón. Por lo tanto, tiene poder en sí misma. No es esta cualidad de ataque la que explica porque la Biblia está tan continuamente bajo ataque. Durante siglos los enemigos del evangelio, provocados por el diablo, han estado buscando destruir la Biblia, si no su existencia misma, como han hecho en ciertos momentos, buscan al menos destruir su significado. A esto nos enfrentamos hoy día. Con palabras muy inteligentes y argumentos sutiles, el diablo habla por medio de hombres prominentes e inteligentes para destruir el testimonio de las Escrituras. Esto no significa que los hombres mismos sean necesariamente hipócritas. No es que estén siendo deliberada e intencionadamente destructivos. Muchos de ellos están sinceramente intentando ser lo que puede que describan como “honestos”. Pero la evidencia de que esto es un ataque satánico sobre la Biblia, y que su pensar tiene un prejuicio satánico, es visto en el objetivo específico de estos ataques. Son siempre un ataque sobre la autenticidad histórica de la crónica bíblica. Por eso puedes ver dónde se originan. Son intentos de rechazar el carácter sobrenatural de los relatos bíblicos, la intromisión a nuestro ámbito corriente del espacio y el tiempo por ese ámbito invisible que la Biblia llama el reino de Dios. Esto es lo que les disgusta, y el objetivo de sus ataques es siempre hacer aparecer a la Biblia como increíble o de poca confianza, para que nadie se moleste en leerla. Desean crear tal imágen falsa de la crónica bíblica que nadie se la tome en serio.
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