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Canta Irlanda, ya digo, es un libro que te adentra sin esfuerzo, ni vanas erudiciones, en el pasado de la isla y en el inmemorial presente de sus glorias literarias: Joyce, Yeats, Behan, Shaws, Wilde y tantos otros. Reverte, en lugar de abrir la enciclopedia, los homenajea cantando y evocando, a cada paso, sus versos.
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Canta Irlanda, e dire, es un libro que te adentra sin esfuerzo, ni vanas erudiciones, en el pasado de la isla y en el inmemorial presente de sus glorias literarias: Joyce, Yeats, Behan, Shaws, Wilde y tantos otros. Reverte, en lugar de abrir la enciclopedia, los homenajea cantando y evocando, a cada paso, sus versos. Su libro huele a lluvia, a madera de barra de bar y a hierba mojada, a ese verde que es “el sagrado color de Irlanda”, y sabe a pinta de cremosa cerveza (Kilkenny, si se puede elegir) y a mejillones de Molley Malone. Esa desbordante sintonía con todo lo irlandés le lleva al autor a confesar, por si había alguna duda, que si se reencarnase le gustaría nacer en Irlanda. Aunque no le guste jugar al golf ni la pesca fluvial.
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Canta Irlanda, e dizer, es un libro que te adentra sin esfuerzo, ni vanas erudiciones, en el pasado de la isla y en el inmemorial presente de sus glorias literarias: Joyce, Yeats, Behan, Shaws, Wilde y tantos otros. Reverte, en lugar de abrir la enciclopedia, los homenajea cantando y evocando, a cada paso, sus versos. Su libro huele a lluvia, a madera de barra de bar y a hierba mojada, a ese verde que es “el sagrado color de Irlanda”, y sabe a pinta de cremosa cerveza (Kilkenny, si se puede elegir) y a mejillones de Molley Malone. Esa desbordante sintonía con todo lo irlandés le lleva al autor a confesar, por si había alguna duda, que si se reencarnase le gustaría nacer en Irlanda. Aunque no le guste jugar al golf ni la pesca fluvial.
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Canta Irlanda, en zeggen, es un libro que te adentra sin esfuerzo, ni vanas erudiciones, en el pasado de la isla y en el inmemorial presente de sus glorias literarias: Joyce, Yeats, Behan, Shaws, Wilde y tantos otros. Reverte, en lugar de abrir la enciclopedia, los homenajea cantando y evocando, a cada paso, sus versos. Su libro huele a lluvia, a madera de barra de bar y a hierba mojada, a ese verde que es “el sagrado color de Irlanda”, y sabe a pinta de cremosa cerveza (Kilkenny, si se puede elegir) y a mejillones de Molley Malone. Esa desbordante sintonía con todo lo irlandés le lleva al autor a confesar, por si había alguna duda, que si se reencarnase le gustaría nacer en Irlanda. Aunque no le guste jugar al golf ni la pesca fluvial.
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Canta Irlanda, と言う, es un libro que te adentra sin esfuerzo, ni vanas erudiciones, en el pasado de la isla y en el inmemorial presente de sus glorias literarias: Joyce, イェーツ, Behan, Shaws, Wilde y tantos otros. Reverte, en lugar de abrir la enciclopedia, los homenajea cantando y evocando, a cada paso, sus versos. Su libro huele a lluvia, a madera de barra de bar y a hierba mojada, a ese verde que es “el sagrado color de Irlanda”, y sabe a pinta de cremosa cerveza (Kilkenny, si se puede elegir) y a mejillones de Molley Malone. Esa desbordante sintonía con todo lo irlandés le lleva al autor a confesar, por si había alguna duda, que si se reencarnase le gustaría nacer en Irlanda. Aunque no le guste jugar al golf ni la pesca fluvial.
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Canta Irlanda, ja dic, es un libro que te adentra sin esfuerzo, ni vanas erudiciones, en el pasado de la isla y en el inmemorial presente de sus glorias literarias: Joyce, Yeats, Behan, Shaws, Wilde y tantos otros. Reverte, en lugar de abrir la enciclopedia, los homenajea cantando y evocando, a cada paso, sus versos. Su libro huele a lluvia, a madera de barra de bar y a hierba mojada, a ese verde que es “el sagrado color de Irlanda”, y sabe a pinta de cremosa cerveza (Kilkenny, si se puede elegir) y a mejillones de Molley Malone. Esa desbordante sintonía con todo lo irlandés le lleva al autor a confesar, por si había alguna duda, que si se reencarnase le gustaría nacer en Irlanda. Aunque no le guste jugar al golf ni la pesca fluvial.
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Canta Irlanda, i reci, es un libro que te adentra sin esfuerzo, ni vanas erudiciones, en el pasado de la isla y en el inmemorial presente de sus glorias literarias: Joyce, Yeats, Behan, Shaws, Wilde y tantos otros. Reverte, en lugar de abrir la enciclopedia, los homenajea cantando y evocando, a cada paso, sus versos. Su libro huele a lluvia, a madera de barra de bar y a hierba mojada, a ese verde que es “el sagrado color de Irlanda”, y sabe a pinta de cremosa cerveza (Kilkenny, si se puede elegir) y a mejillones de Molley Malone. Esa desbordante sintonía con todo lo irlandés le lleva al autor a confesar, por si había alguna duda, que si se reencarnase le gustaría nacer en Irlanda. Aunque no le guste jugar al golf ni la pesca fluvial.
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Canta Irlanda, Я говорю,, es un libro que te adentra sin esfuerzo, ni vanas erudiciones, en el pasado de la isla y en el inmemorial presente de sus glorias literarias: Joyce, Йейтс, Behan, Shaws, Wilde y tantos otros. Реверте, en lugar de abrir la enciclopedia, los homenajea cantando y evocando, a cada paso, sus versos. Su libro huele a lluvia, a madera de barra de bar y a hierba mojada, a ese verde que es “el sagrado color de Irlanda”, y sabe a pinta de cremosa cerveza (Kilkenny, si se puede elegir) y a mejillones de Molley Malone. Esa desbordante sintonía con todo lo irlandés le lleva al autor a confesar, por si había alguna duda, que si se reencarnase le gustaría nacer en Irlanda. Aunque no le guste jugar al golf ni la pesca fluvial.
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Canta Irlanda, eta esan, es un libro que te adentra sin esfuerzo, ni vanas erudiciones, en el pasado de la isla y en el inmemorial presente de sus glorias literarias: Joyce, Yeats, Behan, Shaws, Wilde y tantos otros. Reverte, en lugar de abrir la enciclopedia, los homenajea cantando y evocando, a cada paso, sus versos. Su libro huele a lluvia, a madera de barra de bar y a hierba mojada, a ese verde que es “el sagrado color de Irlanda”, y sabe a pinta de cremosa cerveza (Kilkenny, si se puede elegir) y a mejillones de Molley Malone. Esa desbordante sintonía con todo lo irlandés le lleva al autor a confesar, por si había alguna duda, que si se reencarnase le gustaría nacer en Irlanda. Aunque no le guste jugar al golf ni la pesca fluvial.
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