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Ciudadanos, auspiciado por los buenos resultados de las últimas elecciones catalanas, se erige en estos momentos como el mejor posicionado para ejercer este cambio. Pese al contexto de volatilidad, los resultados parecen indicar un refuerzo de sus posibilidades. El partido de Albert Rivera obtiene una clara ventaja en intención directa y también en estimación de voto. Es el partido con una fidelidad más alta y un claro receptor de votos de otras formaciones, especialmente del PP, pero también del PSOE. Rivera resulta muy atractivo para los votantes populares, que casi lo valoran igual que a Mariano Rajoy. De hecho, el cambio de escenario electoral del último año lo protagonizan fundamentalmente estas dos formaciones: casi todo lo que pierde el PP lo gana Ciudadanos. Los datos directos de intención de voto del Partido Popular son los peores desde el primer trimestre del 2013, en pleno apogeo del 'caso Bárcenas'. Rajoy aparece por detrás de Rivera, Sánchez e Iglesias en preferencia como presidente y el PP aparece en cuarta posición en intención directa de voto. Además, es la formación con una fidelidad de voto más baja y mayores fugas de voto, casi en exclusiva hacia Ciudadanos. En contra del PP también suma la expectativa que tiene buena parte de la opinión pública, que ve creíble la victoria de Ciudadanos. Los cambios entre estos partidos, sin embargo, no reducen la fuerza del centro derecha español, que obtendría conjuntamente más votos y escaños que en el 2016.
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