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Hasta el año 2000 un trabajo era para toda la vida, siempre en una misma empresa, y ascendiendo dentro de una jerarquía profesional. “Si estudias, encontrarás trabajo”, se decía. Solo había un currículum y una carta de presentación. Actualmente, en cambio, 6 millones de personas están paradas. Hay mucha competencia para un mismo trabajo y la gente se ve obligada a ir fuera a trabajar. Esto hace que necesitemos especializarnos y destacar en algo, ser diferentes. Y en las entrevistas de trabajo se valora la eficacia y la buena comunicación. La buena noticia es que disponemos de herramientas de bajo coste para darnos a conocer y hacer contactos: internet. Esto ha implicado un gran cambio: de ser espectadores hemos pasado a ser participantes, todo el mundo espera que seamos activos en las redes. De alguna manera, somos nuestros propios comerciales.
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