|
|
Una aproximación bastante neutral a una posible clasificación es la aproximación paradigmática. Funciona independientemente del referente, las definiciones, la etimología o la observación, simplemente comprobando qué palabras pueden sustituirse entre sí en el mismo contexto. Por ejemplo, el contexto "siéntate en..." nos llevará a elegir entre silla, sofá, banqueta, sillón, banco en cuanto que todos son el mismo tipo de cosa ("mobiliario para sentarse"). Además puede resultar más fácil explicar qué es una silla diciendo para lo que sirve (para sentarse en ella) que definiéndola con precisión (¿cuántas patas tiene? si es que tiene patas, claro). En cualquier caso, diferentes culturas tendrán distintas ideas de lo que es "la típica herramiente para sentarse", ya sea una silla o un tatami, y otros asientos serán descritos estableciendo sus diferencias con respecto a la silla "normal". ¿Por qué? Hay evidencias sicológicas, establecidas a través de experimentos, de que las personas extructuran su campo semántico agrupando conceptos alrededor de un, así llamado, prototipo semántico. Si le pides a alguien que te diga el nombre de una herramienta, será un martillo en la mayor parte de los casos, un ejemplo de instrumento musical será un violín, un número será el 7... pero no se trata de telepatía ni de magia negra. Es simplemente, eficacia semántica, porque resulta más fácil distinguir que definir. Los niños empiezan con prototipos como "perro" o "manzana", después descubren qué animal y fruta quieren decir gracias al aprendizaje, el uso, si el concepto X se acerca más a un "perro" o de una "manzana". Esta es la razón por la que para muchos niños los gatos son perros durante un tiempo (graciosos y peludos), y los tomates son manzanas (redondos y rojos).
|