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Sin embargo, la policía de Berlín escucha a un Ministro del Interior de la CDU que tiene poco tiempo para las ideas de su colega verde, y ni siquiera está dispuesto a discutirlas. Por lo tanto, se ha desplegado más policía, al mismo tiempo que los representantes del parlamento del distrito de Kreuzberg mantienen conversaciones con organizaciones no gubernamentales, como la Asociación Alemana del Cannabis, sobre la puesta en práctica de un proyecto piloto de coffee shop. Desde 2013, se están tomando medidas cada vez más severas contra los vendedores de cannabis. Al llegar al parque, se puede ver como se han podado los árboles por todas partes, por lo que ya no proporcionan lugares de anidación para las aves la próxima primavera. La policía creía que era necesario evitar que los árboles se utilizasen como búnker para la hierba. Hasta el camino que lleva a la piscina de al lado ha desaparecido, ha sido excavado. Dicen que había que detener la línea de suministro. Desde el apuñalamiento hace unas semanas, hay más agentes uniformados que vendedores en el parque, pero no se ha conseguido, en absoluto, que el ambiente sea más agradable. El menudeo se ha extendido a las calles residenciales vecinas y a las estaciones de metro cercanas, y a día de hoy, por todas partes, cerca de la estación de tren de Görlitzer, Schlesisches Tor y Warschauer Strasse, te ofrecerán hierba, o drogas más fuertes, en cada esquina. Porque no es sólo que la policía se haya armado: ahora los camellos se mantienen muy bien en un segundo plano, y ya no hablan directamente con los clientes. En su lugar, los camellos han subcontratado a otras personas tanto para hacer el contacto inicial, como para vigilar lo que andan haciendo las omnipresentes fuerzas policiales. Un hombre de treinta y tantos años, vamos a llamarlo Andre, que acaba de comprar 20 € de hierba, está encantado de hablar:
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