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De eerste Spaanse dramatisering van Dido's geschiedenis, de 16de-eeuwse Tragedia de los amores de Eneas y de la Reyna Dido van Juan Cirne, vertoont, naast sterke invloeden van Torres Naharro, duidelijke sporen van de Middeleeuwse kroniekentraditie, welke ook het verhaal van Dido overleverde, en van de Tragicomedia de Calixto y Melibea.
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Después de una breve exposición del marco metodológico, sigue el análisis del corpus dramático. Las obras se dividen en tres grupos: los dramas sobre Dido y Eneas (la versión de Virgilio), los dramas sobre Dido y Yarbas (la versión de Justino) y los dramas sobre Lucrecia. En el capítulo III (Los dramas sobre Dido y Eneas) se analizan seis obras basadas en la versión poética virgiliana del amor de Dido y Eneas. La primera dramatización española de la historia de Dido, la Tragedia de los amores de Eneas y de la Reyna Dido escrita por Juan Cirne en el siglo XVI, muestra, además de una fuerte influencia de Torres Naharro, evidentes huellas de la tradición cronística medieval, en la cual no faltaba la historia de la reina de Cartago, así como de la Tragicomedia de Calixto y Melibea. Verdad que el honor y la castidad ofrecen materia a alguna discusión y son evocados simbólicamente alguna vez, pero son lo trágico del amor y una visión medieval de la Fortuna los elementos que forman el principal mensaje ideológico de la tragedia de Cirne. La comedia Dido y Eneas de Guillén de Castro, publicada en 1625, se caracteriza por la influencia del romancero y por interesantes elementos originales del autor. Guillén de Castro es el primero en enlazar la historia de Dido y Eneas con la de Dido y el rey Yarbas, quien, cuando ve rechazada su solicitud de matrimonio, llega a asediar Cartago. Esta incorporación de elementos de la segunda versión de la historia de Dido se conserva en los dramas posteriores sobre Dido y Eneas, los cuales se basan casi siempre en la adaptación de Guillén de Castro. La causalidad divina va cediendo a segundo término y es ante todo la dialéctica de la razón y la pasión en el ser humano la que constituye la esencia de esta comedia del autor valenciano. La obra anónima titulada Dido y Eneas. No ay mal que por bien no venga (licencia de 1653) es una refundición de Dido y Eneas de Guillén de Castro; no obstante, tiene un carácter bien diferente. Los dioses desaparecen y lo trágico cede a una interpretación sumamente ligera cómica, a veces incluso jocosa, de los acontecimientos y personajes, resultando en un desenlace feliz (casamiento de Dido y Eneas). En El más piadoso troyano de Francisco de Villegas, publicado en 1669, se toman elementos a veces literales tanto de la comedia de Guillén de Castro como de la anónima No ay mal que por bien no venga, incorporando también versos de Góngora. Aunque la adaptación de Villegas, igual que No ay mal que por b
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