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Los siglos XVII y XVIII supusieron una nueva renovacion urbana que dejo en la ciudad algunos de sus monumentos mas emblematicos que enriquecieron aun mas el patrimonio historico artistico. Frente a la Casa de las Conchas se levanto el Colegio Real de la Compania de Jesus, la Clerecia. En 1611 la reina Margarita de Austria, aconsejada por su confesor, fundo y doto con largueza el nuevo colegio de los Jesuitas, proyecto al que se sumo Felipe III, quien intervino para allanar los problemas relativos a la consecucion de los solares necesarios para llevar a buen fin la voluntad real, pues no olvidemos que se tuvieron que derrocar la iglesia de San Pelayo y la ermita de Santa Catalina, aparte de desaparecer algunas calles y tener que adquirir los solares de muchas casas y el palacio de los Acevedo, pero el proyecto que se barajo, que se conserva, incluia la iglesia de San Isidoro llegando hasta la calle de Libreros. Los planos fueron delineados por Juan Gomez de Mora y las obras se iniciaron en 1617 y duraron mas de 150 anos, lo que explica a la perfeccion los diferentes estilos que se iran plasmando en tan magna obra, que competia sin duda con la Catedral y Universidad y en la que intervinieron una serie de arquitectos de gran prestigio: Simon de Monasterio, Juan Moreno y Alonso Sardina, que levantaron los muros de la iglesia; en 1648 el lego jesuita Pedro Mato se hace cargo de la obra y a el se deben el abovedamiento de la nave, la cupula sobre el crucero y el cuerpo superior de la fachada, proceso que concluira con la barroquizacion llevada a cabo por Andres Garcia de Quinones y su hijo Jeronimo, quienes proyectan las dos grandes torres y la espadana siguiendo un esquema parecido a la solucion prevista para el ayuntamiento que preside la Plaza Mayor, maqueta que se conserva. La planta repite el esquema jesuitico de una nave con capillas hornacina comunicadas entre si y tribuna sobre ellas, sorprendiendo por el clasicismo del conjunto y marcando a la perfeccion el significado de Gomez de Mora en la Historia de la Arquitectura, roto unicamente por el barroquismo de la cupula. El Colegio Real es por su magnitud una de las construcciones mas emblematicas de la ciudad pues sus largos y altos pabellones, de paramentos desnudos, son visibles por el viajero que se acerca a la ciudad, siendo perceptible para el espectador la magnitud de esta construccion. Con todo lo mas importante es su claustro, una de las obras mas barrocas del pais, con su caracter borrominesco e
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