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Así, algunos artistas significativos de Europa del Este, como Artpool (Győrgy Galántai, Júlia Klaniczay), Zofija Kulik, Július Koller, y Lia Perjovschi y CAA, dedicaron gran parte de sus actividades a la creación de archivos que hoy en día constituyen una fuente valiosísima de recursos con relación al arte no oficial en los distintos países socialistas, así como sobre sus condiciones de producción. En los años ochenta, sobre todo, los artistas sentían una gran necesidad de autocontextualizar su producción artística. Este interés resurgió durante la pasada década, cuando artistas de varias generaciones trabajaron en la conceptualización de su obra, entre otros aspectos, como herramienta de historización. Para la exposición Museo de las narrativas paralelas, Alexander Dorner, el grupo IRWIN y Mladen Stilinović han desarrollado proyectos específicos, que aquí están categorizados como historias ficticias. En estos proyectos, los artistas –que a menudo han abordado los procesos de historización en su obra– dedican una atención especial a la ideología de las colecciones de arte y, al mismo tiempo, al poder de comunicación del arte. Sus obras presentan microcolecciones ficticias, por así decirlo, en las que se establecen posibles conexiones entre artistas occidentales y orientales que, hasta no hace mucho, habrían sido imposibles. Estos artistas se encargaron de seleccionar obras del Van Abbemuseum de Eindhoven y del Museum van Hedendaagse Kunst de Amberes (M HKA), que pertenecen a la organización transinstitucional La Internacional. Los tres proyectos ponen de manifiesto, entre otras cosas, que incluso cuando las obras individuales se han creado en un cierto aislamiento, comparten una sorprendente cantidad de rasgos comunes con obras de otros espacios. No podemos sino especular sobre qué hubiera sucedido si, en la época en que se crearon, hubieran podido verse una junto a otra en una misma colección museística. Con estas tres propuestas, la exposición Museo de las narrativas paralelas, que también forma parte de los proyectos organizados por La Internacional, ha comenzado a poner a prueba nuevas posibilidades de comunicación entre varias colecciones de Europa del Este y Europa Occidental.
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