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21. La agricultura y el sector rural, como fuente de alimentos, materias primas, empleo y mercados, guardan relación prácticamente con casi todos los demás aspectos de la economía. De hecho, cuanto más pobre es un país, mayor es la proporción del PIB, el empleo total y las exportaciones que corresponde a la agricultura. Por consiguiente, el fomento de la agricultura y la eficiencia rural y la eliminación de los obstáculos a los que se enfrentan estos sectores en los países pobres deberían ser el eje de una estrategia de desarrollo que basa la reducción de la pobreza en los activos y las capacidades nacionales. No obstante, aunque durante el último decenio se ha intensificado la atención internacional a la pobreza, ha disminuido paradójicamente la proporción de la AOD destinada a la agricultura y al sector rural, donde vive la mayoría de los pobres, y la AOD en conjunto se ha reducido significativamente también. En consecuencia, el volumen de AOD destinado a la agricultura ha disminuido casi a la mitad, pasando de USD 4 900 millones en 1988 a USD 2 500 millones en 1999 4. Paralelamente, en muchos países en desarrollo se han reducido los recursos nacionales destinados a la agricultura y a otras actividades productivas de los campesinos pobres. En el África subsahariana, por ejemplo, el gasto estatal en la agricultura ha pasado del 6,2% del gasto total en 1990 al 3,9% en 1998; en Asia meridional, del 8,4% al 5,4%; en América Latina, del 3,2% al 1,9%; y en el Cercano Oriente y África del Norte, del 4,1% al 1,1%.5
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