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The varying stages in love relationships, from seduction to strife, is a discourse which Pla developed in the course of his career as an artist, although he normally gave priority to the more positive side. Whereas in large-format canvases like Bond of Matrimony (1895, Madrid, Museo Nacional del Prado) he often depicted the melodrama of marital strife, in works like The Verbena he painted cheerful, light-hearted scenes involving young people at dances or chance encounters on public holidays in urban settings at night, with streets decorated with lights reflecting lively, noisy night-time atmospheres. Such pleasant images of the city, despite the melodrama, were records of urban life. Pla is known mainly as a painter of light-filled scenes, particularly with his views of beaches, but that is only one aspect of his oeuvre, for he was also a painter of the night, as is confirmed by several canvases and small studies with scenes at night. These, however, have nothing in common with the seedy scenes of night life produced by the avant-garde and bohemian artists of his time. For Pla verbenas or coffee shops, much more than cabaret, were ideal settings for such scenes and there is little room in his iconography for degeneracy or decadence. When Pla's women overstep the mark, there is usually a confessional or church nearby where they can go in and repent. Whatever the case, for him fiesta nights were conducive to recreation and idle pursuits, as this painting shows.
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Las distintas fases de la relación amorosa, desde la seducción al conflicto, es un discurso que se desarrolla a lo largo de la producción de Pla, aunque es la faceta más amable la que generalmente prima. Si en lienzos de gran formato como Lazo de unión (1895, Madrid, Museo del Prado) presenta el melodrama del conflicto matrimonial, en obras como la que ahora se presenta afronta la visión risueña y desenfadada, la relación entre dos jóvenes en la verbena; el encuentro fortuito en el escenario urbano de un día festivo, donde la calle engalanada de luces refleja el ambiente nocturno animado y bullicioso. Una imagen placentera de la ciudad en la cual el tipismo sentimental no mitiga su valor de crónica de la vida urbana. Aunque Pla es conocido principalmente como un pintor de escenas luminosas, ésta en realidad es sólo una faceta de su creación que se proyecta especialmente en las vistas de playas, pues Pla es también en ocasiones un pintor de la noche, hay varios los lienzos y pequeños estudios de vistas de la vida nocturna que así permiten afirmarlo. Desde luego que no tiene nada que ver con las visiones nocturnas de la vida canalla que los artistas de la vanguardia y de la bohemia prodigan. El cabaret no es el ámbito de la noche de Pla, sino la verbena o el café a todo lo más. Degeneración y decadentismo no cuadran por lo general en su iconografía. Cuando las mujeres de Pla se exceden hay un confesionario o iglesia donde acudir para hacer efectivo el arrepentimiento. De todas maneras la noche festiva es propicia al solaz y al devaneo y esta pintura lo demuestra.
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