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¿Es un influencer el mejor prescriptor para tu marca? Los datos aseguran que sí. El 70% de los usuarios admiten que se ven más influenciados en sus decisiones de compra por las opiniones de estos influenciadores que por las campañas publicitarias tradicionales. Además, las marcas aseguran que consiguen atraer a consumidores más leales, más auténticos, y consiguen llegar mejor a su público objetivo. Para que os hagáis una idea, según el último Influencer Marketing Benchmarks Report, por cada dólar invertido en campañas de influencia, las marcas han conseguido un retorno de en torno al 1.200%. A esto hay que sumarle el incremento de la notoriedad online de la marca, que consigue aumentar sus menciones y búsquedas en un 15%. ¿Cuál es el riesgo del marketing de influencers? Viendo todos estos datos, podemos afirmar que se trata de un fenómeno muy positivo en el mundo del marketing y que resulta muy rentable, a la par que eficaz, su implementación en las estrategias de comunicación. Sin embargo, el rápido aumento de influencers y de su uso por las marcas en la promoción de productos, ha traído consigo el deseo de muchos por sumarse a esta tendencia, levantando muchas polémicas en los últimos meses, como por ejemplo: el experimento llevado a cabo por la agencia H2H que buscaba como objetivo demostrar los peligros que se esconden detrás de estas prácticas y la falta de regulación y control que hay en el sector. Para ello, crearon una cuenta falsa con miles de seguidores, @almu_ripamonti, consiguiendo que varias marcas se interesaran por ella, pidiéndole promocionar sus productos, invitándola a fiestas exclusivas y pagándole viajes y comidas. Tan solo necesitaron invertir 500 euros para comprar 100 mil seguidores falsos y a partir de ahí el resto vino rodado. En tan solo tres semanas consiguieron amortizar la inversión con el dinero recibido por las colaboraciones llevadas a cabo con las marcas. Tras estos hechos, muchas compañías se han dado cuenta del gran problema que yace tras la gestión de las campañas de influencia. Y es que muchas de estas campañas las están llevando a cabo sin la realización de un estudio exhaustivo previo de los datos de conversión y engagement de los influencers. Tampoco tienen en cuenta que el público objetivo de su marca sea el mismo que el que sigue al influenciador. Para evitar correr los riesgos de invertir dinero y después no ver un retorno positivo de la inversión, es necesario analizar los perfiles más allá del número de seguido
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