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Respuesta: La hipocresía está en muchos terrenos. Empezando por las calificadoras de riesgo, como Stándar & Poor´s, que ahora genera una estampida en las bolsas al bajar la calificación de la deuda de USA, mientras que en su momento calificó excelentemente a los activos respaldados por hipotecas basura que desataron la crisis. Crisis financiera a la que tanto USA como otros gobiernos respondieron salvando a los bancos (para lo cual aumentaron su endeudamiento público, lo que hoy les genera la baja calificación). Pero esta hipocresía de las calificadoras no es un problema particular de ellas, ya que son meros testaferros de los capitales especulativos. Y desde luego que también está la hipocresía en los gobiernos, que han sido en buena parte cómplices del desmadre financiero, ya sea por acción u omisión. Y son cómplices los que prestaron y los que se endeudaron, porque todos han hecho negocio, sabiendo que en última instancia siempre es el pueblo el que paga los ajustes. Y son cómplices los gobiernos que decidieron salvar a los bancos, en lugar de ocuparse de las personas y haber estatizado el sistema financiero. Por eso es muy difícil decir qué debieran hacer los gobiernos de Europa o la Unión Europea en su conjunto, porque allí abundan personajes cuyos intereses están muy comprometidos con los del poder económico, más que con sus pueblos. Y lo mismo pasa en USA y en buena parte del mundo. La democracia formal alterna en el poder político a los representantes del poder económico. Pero si hiciéramos un ejercicio de imaginación, y creyéramos que los gobiernos por una vez responderán a las necesidades de sus poblaciones, lo que debieran producir es una transformación profunda del sistema económico y financiero. Acá el balance siempre da en rojo para la mayor parte de la población y los estados, porque la contrapartida son las espectaculares ganancias del capital especulativo, de la banca, de las grandes empresas, y sus socios de la política. Y mientras ese rojo en el balance siga creciendo, crecerá el endeudamiento, las burbujas y los estallidos serán cada vez mayores hasta el colapso. Hay que resolver ese desbalance y obligar a que la riqueza se redistribuya. Hay que forzar la inversión productiva del capital financiero y la reinversión productiva de las ganancias de las empresas. El sistema financiero debe ser manejado por los estados y los estados deben ser manejados por una democracia real y no formal. En otras palabras, hace falta una revolución, no-vio
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