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"Houses? But, to be precise, they were houses that were no longer there. Houses that had been demolished from top to bottom. ...Near the bedroom partitions there still remained, along the whole length of the wall, a grayish-white streak; across this there crept up in worm-like spirals that seemed to serve some unspeakably disgusting digestive function. The gaping, rust-covered channel of the water-closed pipe. ...The stubborn life of these rooms had not allowed itself to be trampled out. It was still there... One could see it in the colors which it had slowly changed, year by year: blue into a mouldy green, green into grey, and yellow into a stale, drab, weary white... And from these walls once blue, and green and yellow, framed by the tracks of the disturbed partitions, the breath of these lives came forth —the clammy, sluggish, fusty breath, which no wind had yet scattered".
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El recurso a la noción de habitus tendía por lo tanto a vencer las dificultades encontradas en los diversos conceptos de análisis históricos, sociales o antropológicos, como los de la norma social, de modelo teórico, o normal, de esquemas (o principios) inmanentes a la práctica. Sin embargo, es evidente hasta qué punto las nociones de "regularidad" o "régimen de prácticas" definidas por Michel Foucault se han aproximado a las de habitus, tal como las concebía Bourdieu. Planteemos, por ejemplo, el problema de la alternativa políticoarquitectónica que hemos escogido anteriormente, es decir, la elección entre la construcción del edificio residencial colectivo o la casa unifamiliar, una cuestión que se plantea intensamente por toda Europa, sobre todo a partir de 1848, y que se va a explicitar gracias a la lucidez de Foucher de Careil. El capitalismo industrial y el Estado tienen ambos el objetivo y la necesidad urgente de crear un hábitat para la clase asalariada de las zonas rurales y mineras y las ciudades industriales. Durante el siglo XIX y principios del XX, cada solución, cada norma impuesta, como la que aceptaba la propuesta de una arquitectura "tecnohigiénica", deberá tener en cuenta, no obstante, las dificultades no sólo económicas sino también sociales y políticas: el rechazo de la llamada vida colectivista en cités de trabajadores, la preferencia por la solución de casas pequeñas que manifiesta el amplio estrato de las nuevas clases industriales de orígenes rurales, la diversa "cultura familiar", más allá de la sociedad moderna.
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