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In the 1960s, Frank moved away from still photography and concentrated instead on film, a medium that enabled him to say more and in a new way. His work is characterised by a chaotic style, shifts from one genre to another, and an unconventional way of recording his own experience by means of a complex course charted between the public space and his personal experience, be it real or imaginary.
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En la década de 1960 Frank dejó de lado la creación fotográfica y se concentró en el cine, un medio que le permitía “decir más cosas” y ”de un modo distinto”. Su producción se caracterizó entonces por un estilo caótico, por la alternancia de géneros y por una manera transgresora de grabar su propia experiencia vital, a través de una compleja negociación entre el espacio público y su vivencia personal, real e imagina-ria. De hecho, los diálogos suelen derivar de conversaciones entre familiares y amigos, sin fronteras entre realidad y ficción, la vida o el arte. Sus películas testifican sus convicciones sobre el diálogo en comunidad, sobre el poder del arte para reconstruir y dar forma al individuo y la sociedad, y cuestionan irónicamente la capacidad de la cámara para captar la verdad, aspecto fundamental en toda su trayectoria. Su primer film, Pull My Daisy (1959), basado en un texto improvisado de Jack Kerouac que él mismo lee, y con la participación de los poetas Gregory Corso, Allen Ginsberg y Peter Orlovsky, fue esencial para el movimiento beat, y contribuyó a redefinir el cine independiente americano. Entre sus filmes posteriores cabe mencionar Me and My Brother, de 1965-1968, en el que retrata a Julius, el hermano catatónico de Peter Orlovsky, y Cocksucker Blues (1972), en el que se ofrecía una descripción tan explícita de una gira de los Rolling Stones que el grupo musical lo rechazó e impidió su distribución. Conversations in Vermont, de 1969, fue la primera película realmente autobiográfica de Frank, una especie de álbum familiar sobre el pasado y el presente.
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