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Urry (2002, p. 3) and Hennig (1995 and 1998) give the same answer to the question where does imaginary geography, the inner images of a touristic space, come from without the person having been there: films, television, literature, journals, pictures, photos or visual arts anticipate the image of a destination being permeated by individual projections in the form of phantasies and desires which surge as surplus necessities in everyday life (Hennig 1997, p. 94).
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Así, este concepto turístico de “geografía imaginaria”, entendido como constructivístico, se puede atribuir al debate científico sobre el cultural turn, la “nueva geografía cultural”, que define los espacios fundamentalmente como producto social (véase Pott, 2007, p. 45). Weichhart (2010, p. 25) y Wöhler et al. (2010, p. 11) también apuntan en la misma dirección, considerando los espacios como entidades duales con componentes materiales e inmateriales, siendo la construcción espacial respectiva un resultado de la imaginación humana. Urry (2002, p. 3) y Hennig (1995 y 1998) coinciden en su respuesta a la pregunta por la procedencia de las geografías imaginarias, las imágenes interiores de un espacio turístico que posee el ser humano sin haber estado allí: el cine, la televisión, la literatura, las revistas, los cuadros, las fotografías o las artes plásticas anticipan la imagen de un destino y se consagran con proyecciones individuales en forma de fantasías y deseos que van surgiendo en el día a día como necesidades excesivas (véase Hennig, 1997, p. 94). Los relatos de amigos y conocidos que han estado en un espacio turístico determinado antes que un viajero potencial, son otra de las fuentes que favorecen la aparición de geografías imaginarias de destinos turísticos (véase Freytag, 2008, p. 53).
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