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El ascenso de China como nuevo donante está transformando el paradigma del desarrollo, minando el papel dominante de los donantes tradicionales. La UE debe entender mejor la agenda de desarrollo global y local de China y desarrollar una respuesta eficaz. Pese a las diferencias fundamentales que existen entre los enfoques chino y europeo hacia el desarrollo, la UE debe buscar formas de dialogar y cooperar con Pekín. La UE debe analizar cómo transformar su ayuda al desarrollo para que ésta siga siendo relevante en el nuevo contexto.
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