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Inexplorado durante milenios, Aven Armand pertenece a la familia de abismos, objetos de leyendas aterradoras, gargantas del diablo acusadas de tragarse rebanos y viajeros perdidos. Es a Louis Armand que se debe el descubrimiento del Aven, que exploró en compania de Edouard Alfred Martel, verdadero pionero de la espeleologia. Armand nació en Parache, el 23 de agosto de 1854, en unit granja aislada en las proximidades de Vabres l'Abbaye, cerca de SaintAffrique. Después de haber aprendido el oficio de cerrajero en Aguessac, se instaló en Rozier. En 1888, Martel llegó a Rozier, donde conoció a Louis Armand se convirtió entonces en su colaborador, en el marco de sus exploraciones, tanto en Francia como en el extranjero. El 18 de septiembre de 1897, en el Hotel des Voyageurs de Rozier, Louis Armand anunciô a Martel: "Ayer , bajando de la Parade, caí por casualidad en un hueco principal,... Las grandes piedras que tiré se fueron al diablo con un estruendo peor que en cualquier otra parte". El 19 de septiembre, Martel, Viré y Armand llegaron al lugar, pesadamente equipados: "Mil kilos de escalas, cuerdas, teléfono, capa de campo, cajas de lámparas, ropas, provisiones, herramientas...°', escribirlo Martel. Armand baja en primer lugar al acantilado de 75 metros sin encontrar dificultades mayores. Tan pronto porte el pie en la cirait del cono de obstrucción, gritó: "Es inmenso!" A continuación descubrió el Bosque virgen y llamó por teléfono a Martel: "Señor Martel, es espléndido, hay por le menos 100 columnas. La más alta tiene al menos 25 metros. Nunca lie visto nada igual. Baje para que vea"
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