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el efectivo y los cupones pueden entregarse a través de oficinas de correos, agencias de envíos de remesas, empresas locales de transferencias de fondos, comerciantes, tiendas y bancos locales. Se puede hacer la entrega física o mediante tecnologías tales como la banca móvil o redes de telefonía móvil. Los bancos suelen ser eficientes y eficaces, pero menos accesibles para las personas vulnerables; si hay bancos accesibles, quizá a través de servicios bancarios móviles, pueden ser una opción más segura. Para elegir el mecanismo de entrega, es necesario evaluar las opciones y consultar con los beneficiarios. Se deben tener en cuenta los gastos para los beneficiarios (gastos bancarios, tiempo y gastos de viaje, tiempo en los puntos de recolección), los gastos para la organización (cargos y costos de establecimiento del proveedor, horas de personal invertidas en el establecimiento y la administración, y transporte, seguridad, educación e instrucción de los beneficiarios), la eficiencia y eficacia (fiabilidad, capacidad de resistencia, responsabilidad, transparencia, seguimiento, flexibilidad, control financiero, seguridad financiera y acceso para las personas vulnerables). Aunque una modalidad parezca costosa, podría ser el mecanismo de entrega más adecuado.
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