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¿Cómo es que Alemania castiga a los consumidores de cannabis en virtud de las leyes de circulación mucho más duramente que otros países de la UE, al mismo tiempo que es mucho menos represiva con la posesión de pequeñas cantidades y el consumo de cannabis que muchos de sus países vecinos? Como suele pasar cuando tiene que ver con la marihuana, los políticos del sur tienen la culpa. Cuando el Tribunal Constitucional Federal despenalizó la posesión de pequeñas cantidades en 1994 y la era Kohl llegaba a su fin, el día D parecía estar al alcance. La sensación, en ese momento, era que si la alianza roja/verde ganaba la votación, podría legalizarse el cannabis. Después de todo, en el SPD también se apreciaban un montón de signos de que las cosas irían en esta dirección, e incluso el ministro de Economía, Hans Eichel era partidario del hachís legal. Sin embargo, Gerhard Schröder no lo era, y cualquier cosa a la que él se opusiera no sucedía, y así fue. En ese momento, la marihuana se fumaba abiertamente en la mitad de Alemania. Incluso en el sur represivo, la Ley de Estupefacientes ya no conseguía asustar a la gente y evitar que llevasen sólo una pequeña cantidad de marihuana en sus bolsillos. Mientras que antes sólo un gramo habría dado lugar a un registro domiciliario y, posiblemente, incluso a una noche detenido en comisaria, de repente, la policía carecía de recursos para humillar a los fumadores a pequeña escala. En Berlín y Hamburgo, se llevaba fumando la hierba procedente de una Suiza entonces liberal, cada vez más en público, desde la época hippie, pero cuando la gente hizo frente a los grow shops y head shops, y al resto de la cultura multicolor del cannabis en Stuttgart y Múnich, los estados dominados por los conservadores de Baden-Württemberg y Baviera perdieron la paciencia. La Disposición de la Ley de Tráfico comenzó utilizarse como “sustituta del derecho penal“. Se diseñaron pruebas rápidas y se elaboraron tarifas legales para crear la base necesaria para la situación en ese momento. Desde entonces, las innumerables cláusulas del Decreto Ley del Permiso de Conducción no han tenido como objetivo evitar que las personas conduzcan bajo los efectos de drogas, sino más bien retirar el permiso de conducción a cualquier persona que consuma, o haya consumido, alguna vez sustancias ilegales, independientemente de si han conducido cuando estaban fumados, o hasta arriba de cocaína o de speed. Con todas las demás drogas, excepto con el cannabis, el permiso de c
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