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Les rois qui les capturent leur infligent des châtiments variés : on les fouette, on les bat avec des baguettes, avec des bâtons fendus en deux, on leur coupe une main, on leur coupe un pied, on leur coupe les mains et les pieds, on leur coupe une oreille, on leur coupe le nez, on leur coupe les oreilles et le nez, on leur inflige les supplices connus comme la marmite de riz amer, le scalp-coquillage, la gueule de Rahu, l’enceinte de feu, la main-torche, la traîne tressée, le vêtement en lambeaux, l’antilope, le hameçon à viande, les pièces de monnaie, la charpente alcaline, la barre tournante ou la botte de paille. Ou bien on les arrose d’huile bouillante, on les donne en pâture aux chiens, on les empale vivants ou on les décapite avec une épée.
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“Y si el miembro del pueblo, mientras trabaja, se esfuerza y pugna por salir adelante, adquiere bienes materiales, [igual] experimenta pena y angustia por tener que protegerlos, pensando así: ‘¿Cómo haré para que ni rey ni ladrón alguno se lleven mis bienes materiales? ¿Cómo haré para que no los queme el fuego, no los lleve el agua u odiosos herederos?’ Y mientras él guarda y protege sus bienes materiales, viene un rey o ladrón y se los lleva, o los quema el fuego, se los lleva el agua o algún odioso heredero. Entonces, se lamenta, se entristece, se aflige, derrama lágrimas golpeándose el pecho, llega a estar perturbado y llorando [dice]: ‘¡Lo que había tenido, ya no lo tengo más!’ En esto también, monjes, consiste el peligro en cuanto a los placeres sensuales. Todo este cúmulo de sufrimientos visible aquí y ahora, teniendo los placeres sensuales como su causa, los placeres sensuales como su fuente, los placeres sensuales como su razón de ser, está condicionado por los placeres sensuales.
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