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Dans les années soixante, Gainsbourg chantait “les petits gars de Liverpool” enflammant le Bus Palladium. D’autres l’ont suivi. Au bout de la turbulente rue Fontaine, à cinq heures, quand le Paris de Dutronc s’éveille, la place Blanche a encore parfois mauvaise mine. Un petit somme et il n’y paraît plus
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De la plaza Anvers a la plaza Clichy, los noctámbulos, neones y carteles luminosos han siempre sido despiertos desde…la noche de los tiempos o casi. En el París de antaño, el vino, gravado al entrar la ciudad, resultaba menos caro para los que se divertían fuera, en el guirigay de Montmartre, con el pueblo, los artistas, las fulanas y los libres pensadores. La aldea fue luego anexada a la capital, pero se mantuvo el jaleo. Los piano bares, discos, clubs privados, salas de concierto, café-teatros, music-halles, cena-espectáculos, pubs, y cabarés pueden sobrebir sólo 3 temporadas o más de cien años. En los años sesenta, Gainsbourg cantaba “les petits gars de Liverpool” en el Bus Palladium, y muchos siguieron su ejemplo. Al fondo de la turbulenta rue Fontaine, a las 5, cuando el París de Dutronc se está despertando, la plaza Blanche tiene mala cara : pero le basta una cabezada, y ya no se ve nada !
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