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Par, en marge de la route, comprendre les quelques maisons qui composent le hameau de Kokinoghia, parmi lesquels se trouve une taverne; de la terrasse, situé dans une sorte de porche à quelques pieds au-dessus du sol, offert une vue splendide sur toute la place et la baie de Porto Sternes, avec ses bords lisses et ondulés, et dont les cavités sont formées de petites criques calmes, déserté, recouvert d'une couverture de cailloux blancs, lisse, arrondie, qui sont au pied du grand miroir d'argent, comprenant les eaux.
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A pocos metros de las ruinas se halla un aparcamiento. Aquí desemboca la carretera que viene desde el Norte, descendiendo por el istmo conformado entre Marmari y Porto Kagio, para discurrir luego, como un lengua de asfalto o una alfombra curvilíneamente desenrollada, a los pies de la ladera Este del Taigeto. Al lado, en los márgenes de la calzada, se alzan las pocas casas que conforman el pequeño pueblo de Kokinoghia, entre las cuales se halla una taberna; desde la terraza, situada en una especie de soportal unos metros sobre el nivel del suelo, se ofrecen unas espléndidas vistas de todo el cabo y la bahía de Porto Sternes, con sus contornos suaves y ondulados, y en cuyos recovecos se forman pequeñas y sosegadas calas, desiertas, tapizadas con un manto de guijarros blancos, suaves y redondeados, que se extienden a los pies del gran espejo de plata que conforman las aguas. Las bebidas, descendiendo por la garganta, acartonada y sedienta, como un arroyo que fuera abriéndose camino a través de una tierra árida y polvorienta, proporcionaban un placer semejante al de encontrar un oasis en medio del desierto. Alto en el cielo, rozando su cenit, el sol enviaba tórridos rayos de luz y calor, que venían a estrellarse en la tierra, justo en los lindes de la sombra de la terraza, como una especie de fortín bajo el fuego enemigo.
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