|
|
Destaca el retablo de San Silvestre que data del 1597 pintado por Vicent Requena y restaurado acertadamente en 1992. Acompaña a esta pieza de primer orden, un Apostolado gótico del círculo del maestro de Villahermosa, y diversos lienzos que comprenden antologicamente la trayectoria del alzireño Teodor Andreu Sentamans. Una monumental “Inmaculada”, procedente del extinto convento de Santa Bárbara, es la mejor pieza escultórica. En la plaza de Santa Catalina , enfrente del monumento a la Constitución, antiguo monumento a los caídos remodelado por Leonardo Borrás, se levanta la fachada barroca del templo homónimo a la plaza. Este inmueble, de ecléptica arquitectura, une con cierta armonía trazos góticos, renacentistas y barrocos. Conserva para los ribereños, según la tradición historica documentada, en broncíneas esculturas, las relíquias de los hermanos sarracenos Sant Bernat, María y Gracia, patronos de la ciudad. Adosada a la fachada que recae a las plazas del Sufragi-Carbó, llama la atención, por su arriesgado equilibrio, la torre-espadanya del templo. Recorriendo el último tramo del carrer Major, accedemos a la avenida de los Santos Patronos para llegar a una isleta, en la cual subsisten los edículos del que fuera puente de Sant Bernat. Se ubican en dos casilicios coronados por esculturas de las advocaciones masculinas y femeninas, San Bernat, María y Gracia. Levantados en 1717 por los canónigos Jaume Cervera y Nicolau Bas, fueron esculpidos, a partir de los diseños de Leonardo Julio Capuz, por Francisco Vergara el Vell. Arruinados en 1936, Antoni Ballester remodeló las esculturas perdidas o mutiladas, que serían esculpidas en el taller de Elies Cuñat.
|