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La Pascua nos regala muchas sugerencias para prestar atención a recetas de la tradición culinaria romana. Recetas populares, auténticas, con productos sencillos y fáciles de encontrar. El ayuno y la moderación que caracterizan la cuaresma dejan lugar a los dulces tradicionales, a los huevos, cocidos y de chocolate, a las carnes de cordero con toda su simbología religiosa de renacimiento. La primavera está a las puertas. Es el momento adecuado para llevar a la mesa el color y los sabores de los productos de temporada que se asoman por los campos romanos: alcachofas, berenjenas, zanahorias y, desde principios de abril, guisantes, espárragos, judías verdes, apio y fresas. En esta cita queremos ser tradicionalistas y proponer una receta que difícilmente se podrá probar en el restaurante, pero que sin duda será un excelente punto de partida para una comida pascual según la tradición romana más antigua del siglo XIX: el “Brodetto Pasquale” (caldo pascual). Nosotros lo proponemos según la receta clásica, un poco trabajosa, pero riquísima… añadiendo los versos que se le dedicaron: il brodetto pasquale, è un brodo un po’ santo, è un brodo speciale de Pasqua sortanto: per questo è pasquale, infatti er sapore, dà pace e conforto e solo l’odore risuscita un morto (el caldo pascual es un caldo un poco santo, es un caldo especial sólo de Pascua: por eso es pascual, de hecho el sabor da paz y consuelo y sólo el olor resucita a un muerto).
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