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Las tendencias temporales de prevalencia también presentan diferencias entre países. Aunque recientemente se han producido brotes en la región báltica, los datos de seroprevalencia del VIH en muestras de consumidores por vía parenteral presentan un descenso desde mediados de la década de 1990 en algunos de los países más afectados (España, Francia e Italia), seguido de una estabilización en los últimos años (126). No obstante, si la seroprevalencia es elevada y estable, es probable que continúe la transmisión. Los datos relativos a nuevos consumidores por vía parenteral indican que la transmisión en España se ha mantenido e incluso ha aumentado entre 1999 y 2000. En otros países (Francia 2001–03, Portugal 1999–2000) los datos locales y regionales de nuevos y jóvenes consumidores por vía parenteral indican un cierto (aumento del) nivel de transmisión, pero el tamaño de las muestras es demasiado pequeño para que las tendencias sean estadísticamente significativas (127). Por otro lado, hay que tener en cuenta que, en muchos países, la prevalencia del VIH entre consumidores por vía parenteral fue muy baja durante el período 2002–03. La prevalencia del VIH fue inferior al 1 % en la República Checa, Grecia (datos nacionales), Hungría, Eslovenia, Eslovaquia, Finlandia, Rumanía (datos sólo de 2001), Bulgaria y Noruega (datos de Oslo). En alguno de estos países (por ejemplo, Hungría), la prevalencia del VIH y del virus de la hepatitis C se encuentran entre las más bajas de la UE, lo que indica que los niveles de riesgo por inyección son bajos (véase el apartado «Hepatitis B y C» más adelante).
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