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El cementerio judío de Conegliano fue inaugurado en 1545 sobre la colina del Cabalan, una de las áreas más atractivas y panorámicas de la ciudad. En el lugar ya existía otro cementerio, citado en los documentos, pero del que no se conservan restos. Estaba situado en la ladera de la colina del castillo donde actualmente se encuentra la calle dei Pascoli. El nuevo cementerio satisfizo durante siglos las exigencias de la Comunidad judía de Conegliano hasta el 1882 – 1884, cuando se cerró al haberse concedido a los judíos la posibilidad de enterrar a sus difuntos en una sección privada del cementerio del ayuntamiento de San Giuseppe. El área del cementerio también fue utilizada por la Comunidad judía de Ceneda antes de que se les concediera su propio cementerio. Abandonado durante décadas, debido también a la extinción de la comunidad judía y en graves condiciones de deterioro, el cementerio de Conegliano fue recuperado recientemente por el grupo arqueológico de Conigliano por petición de la Comunidad judía de Venecia, actual propietaria. Con motivo de su restauración, el ayuntamiento creó una nueva entrada desde la calle Gorizia: una cuesta empinada de ciento diez escalones, dedicada a Marco Grassini, alcalde judío de Conegliano en el siglo XIX. La entrada original (no conservada y actualmente parte de una propiedad privada) se encontraba en la cima de la colina, en el lado opuesto a aquel por el que se accede en la actualidad; lo atestiguan los cimientos de una pequeña capilla que se solía utilizar para dejar reposar el cuerpo del difunto antes del entierro. En el cementerio hay ciento treinta lápidas aproximadamente, en su mayoría orientadas hacia oriente en dirección de Jerusalén. Inicialmente eran muchas más pero han desaparecido debido al abandono y los deslizamientos de tierra. El material utilizado era la arenisca o la piedra caliza en función de la disponibilidad económica. Los epitafios más antiguos, la mayoría de ellos en judío, reproducen pasajes de la Biblia. Los más recientes, del siglo XIX, suelen estar escritos en italiano. Algunas lápidas están decoradas con hojas, falsas columnas o escudos simbólicos de la familia del difunto: el gallo con la luna, las estrellas y la espiga de la familia Luzzato, la torre con dos leones rampantes de los Grassini, la ardilla de los Goneian o Conian, entre cuyos descendientes destaca Lorenzo Da Ponte (Emanuele Conegliano), libretista de Mozart.
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