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Der bedeutendste aller seiner Schüler war Marin Marais, von dem Titon du Tillet in seinem Parnasse François von 1732 die fogende wunderbare Geschichte yu berichten wusste: Sainte Colombe, “der nach sechs Monaten erkannte, dass sein Schüler ihn wohl übertreffen könnte, teilte ihm mit, er habe ihm nichts mehr beizubringen. Doch Marais, der sich leidenschaftlich für die Gambe begeisterte, war darauf bedacht, vom Meister zu lernen und seine Spieltechnik an diesem Instrument zu vervollkommnen; da er Erlaubnis hatte, das Haus seines Meisters nach Belieben zu besuchen, verbrachte er den Sommer hindurch seine Tage dort, während der sich Sainte Colombe meist in eine kleine Hütte einschloss, die er im Geäst eines Maulbeerbaums errichtet hatte, um dort ungestört und nach Herzenslust die Gambe zu spielen. Marais pflegte sich unter die Hütte zu schleichen, um von dort aus seinem Meister zu lauschen, wobei er sich einige der Passagen und insbesondere Geheimnisse der Bogenführung einprägte, die Meister der Kunst gewöhnlich für sich behalten wollen. Dies sollte jedoch nicht lange währen, denn Sainte Colombe bekam bald Wind davon und leitete Maßnahmen in die Wege, um in Zukunft nicht mehr von seinem Schüler belauscht zu werden”.
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Por lo que sabemos hasta hoy, parece ser que la familia era originaria del sudoeste francés. El padre se llamaba Jean y pasó casi toda su vida en París. Él fue alumno de Nicolas Hotman y, más tarde, muchos fueron sus discípulos: Pierre Méliton, Jean Desfontaines, Jean Rousseau (que le dedicó su Traité de la viole en 1687), Danoville (que calificó a su maestro de «Orfeo de su época» en su Art de toucher le dessus et la basse de viole del mismo año), y, en especial, Marin Marais, de quien Titon du Tillet nos relata una historia maravillosa en su Parnasse François de 1732: «Cuando, al cabo de seis meses, Sainte-Colombe se dio cuenta de que su alumno podía ser mejor que él, le dijo que ya no tenía nada más que enseñarle. Aun así, Marais, un apasionado de la viola, quiso seguir aprendiendo de los conocimientos del maestro para perfeccionar su técnica. En verano, Sainte-Colombe se encerraba en una pequeña cabaña de madera que había construido sobre las ramas de una morera en el jardín para tocar la viola tranquilamente y sin que le molestaran. Marais, que podía acceder sin problemas a la casa, se deslizaba bajo la cabaña y escuchaba con atención al maestro. Fue así como retuvo algunos fragmentos y la forma tan especial de tocar con el arco que los maestros suelen reservarse para ellos mismos. Pero esta situación no duró mucho tiempo: en cuanto Sainte-Colombe se dio cuenta de lo que sucedía, tomó las medidas pertinentes para que su alumno no lo volviera a escuchar». Este texto muestra la gran sencillez del músico, incluso un cierto ascetismo, a pesar de la admiración que pudiese causar a su alrededor. Quizá este hermetismo responda al hecho de que Sainte-Colombe se moviera en un ambiente protestante, como lo demuestran su relación, por ejemplo, con Étienne Bourdet (capitán de fragata expulsado de la marina tras la revocación del Edicto de Nantes en 1685) o una nota que figura en el manuscrito Haag (registro de estado civil de los protestantes de la iglesia de Charenton): «Colombe, que mostraba una conducta muy dudosa ante la religión, 1700».
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