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En el ámbito de la microcirculación, tanto la administración de nutrientes y de oxígeno como la eliminación de toxinas y productos de desecho del tejido se inicia por el torrente sanguíneo. Una microcirculación deteriorada implica una falta de suministro de las células, causando un envejecimiento celular e incluso la muerte celular. Sin embargo, una buena microcirculación puede contrarrestar este efecto. El punto de partida para la irrigación de la microcirculación es el corazón. El corazón puede verse como el motor o la bomba del circuito sanguíneo. El ventrículo izquierdo bombea la sangre hacia el torrente sanguíneo, mientras que el ventrículo derecho bombea la sangre hacia la circulación pulmonar. Desde el ventrículo izquierdo del corazón sale la arteria principal del cuerpo: la aorta. Desde la aorta se ramifican otras grandes arterias que a su vez se ramifican y cuya sección transversal es cada vez menor. Al final, se forman los capilares, los vasos sanguíneos más pequeños del organismo. La zona de los capilares, así como la sección inmediatamente anterior y posterior, es lo que se denomina microcirculación. Alrededor de tres cuartas partes de la circulación del hombre se lleva a cabo en la zona de la microcirculación. Para hacerse una idea, todos los vasos sanguíneos del organismo humano (a excepción de los capilares) están cubiertos por capas de tejido muscular. Cuando los músculos se contraen, oprimen los vasos sanguíneos y la sangre intenta escapar. Sin embargo, no existe un camino de vuelta a la aorta por efecto de la presión del corazón. Así, la sangre solo puede avanzar a través de los capilares. La tensión y relajación rítmica de los músculos que rodean a los capilares en la microcirculación se denomina vasomoción (movimiento de los vasos sanguíneos). En una persona sana, los vasos sanguíneos se mueven entre tres y cinco veces por minuto, siendo este número inferior en el caso de una persona enferma. En el marco de una vasomoción muy baja, los procesos de abastecimiento y eliminación de desechos en las células y tejidos dejan de ejecutarse correctamente, produciéndose a largo plazo una disminución del rendimiento físico y mental. También pueden producirse dolores, trastornos del estado de ánimo y enfermedades. Para evitarlo, es importante tomar medidas de prevención sanitaria, pero también lo es buscar una opción de tratamiento complementario de un problema de salud ya presente, mejorar la irrigación reducida de los vasos sanguíneos más pequeñ
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