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El otro lado de la nube de humo, sin embargo, muestra una visión muy distinta del joven consumidor de cannabis. En 1997, apenas un año antes de que Aquellos maravillosos 70 emitiese su primer episodio, el programa familiar Siete en el Paraíso se ocupaba del tema de una manera un poco más dramática. Una vez se hallaron los porros, unos y otros entraban y salían, enfadados, de las numerosas habitaciones, y mientras, la orquesta sinfónica interpretaba su mejor plagio de la banda sonora de Tiburón. Una vez más, el contexto lo explica en parte. Al fin y al cabo, la serie narra la historia del reverendo Camden y su familia. En cualquier caso, la puesta en escena va más allá de lo ridículo, hasta un punto en el que uno podría, perfectamente, sustituir el cannabis por crack o heroína para justificar el estado de ánimo general, de “autopista al infierno”, del episodio. Un poco decepcionante por parte de una serie de televisión que abordaba otros asuntos sensibles para la sociedad, como el embarazo adolescente, el alcoholismo o el acoso, con cierta gracia. Este ejemplo tiende a demostrar que ciertas cosas pueden percibirse como peligrosas, y estar corrompidas, bajo el manto de la ilegalidad, por el poder establecido y las personas que confían en él.
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