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Sin embargo, Von Roten molesta. Tomándose en serio la indignación y expresándola, establece una nueva perspectiva: evalúa tenazmente las exigencias sociales a las mujeres según la horma que se aplica a las personas civiles. A través de su lectura, en la que ella aplica los supuestos fundamentales de un sistema a ese mismo sistema, pone de manifiesto el abismo que se abre entre el ideal social de autorrealización y el modo de existencia de las mujeres. De esta suerte, von Roten dirige su mirada a fenómenos de la formación del sujeto femenino que podrían añadirse a las escuelas, los cuarteles y las clínicas de Foucault. Habla de la cocina, la limpieza, el ganchillo, las reparaciones y el ahorro en tanto que técnicas disciplinarias y de gobierno que deben delimitar el ámbito vital del ama de casa y encarrilar su voluntad de organización por determinadas vías. De tal suerte que ésta, por ejemplo, desarrolla con la limpieza un «instinto mezquino» que la conduce a «oponerse incluso a los estadios preliminares de la descomposición y de la suciedad, esto es, a la actividad vital misma»[6]. Para el individuo femenino que ve cómo, en una sociedad en la que la autorrealización rige como principio directivo, se hace de la limpieza el contenido de su vida, se trata de inflar el sentido de esta última y de dar la vuelta a sus finalidades. El ama de casa suiza se desvive en el intento de luchar, no contra la suciedad, sino contra sus causas, y por ende de proteger –como escribe von Roten– «los enseres frente al vandalismo del público»[7]. Estos análisis, escritos con pluma afilada, ponen de manifiesto constelaciones psíquicas que no pueden imputarse a una feminidad intrínsecamente exagerada, sino que pueden leerse como efecto de presiones sociales paradójicas y de técnicas de gobierno naturalizadas. Conforme a esta descripción, el modo en que la vida de las mujeres se ve limitada, regulada, encauzada e impedida aparece como un escándalo, precisamente porque las expectativas vitales de las mujeres van totalmente en contra de la promesa de la sociedad civil, sin que por ello puedan ser objeto de una reclamación para recuperarlas.
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