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El nombre de este restaurante de nostálgicas resonancias situado en la Körtestraße se debe a la exuberante fantasía de los dueños. Suyos son igualmente no solo los teatrales nombres de platos y cócteles, no, sino que también salió de sus creativas cabezas la conmovedora historia de la "muchacha sin bachillerato". Así, en la introducción al menú leemos que el restaurante lo abrió la actriz Rosita di Capri en el momento más bajo de su carrera cinematográfica, para después dejárselo en herencia a Susi, camarera del bar que no tenía el bachillerato y que desde entonces lo regentó con éxito. Según la leyenda, Susi desapareció hace 20 años sin dejar huella, y desde entonces contacta con la actual plantilla del restaurante únicamente a través de canales de comunicación secretos. Y, efectivamente, en cuanto nos sentamos por primera vez en las oscuras mesas de madera noble de este local de barrio en Kreuzberg, nos sentimos inclinados a creer en la leyenda de Rosita y Susi: con platos como "Abschied von Warikinow" ("despedida de Warikinow", cocido ruso de tipo borsch) "Flammendes Inferno" ("infierno llameante", curry thai) o "Adios Amor" (queso manchego español), la carta, además de una experiencia gustativa sin prejuicios geográficos, transmite también un toque melodramático. Una luz atenuada proveniente de lámparas doradas a la antigua moda y las canciones rezumantes de penas de amor que salen de los altavoces instalados en las paredes rojo rubí trasladan al visitante al mundo de la vanguardia artística de los años 50. Incluso los baños simulan un viaje al pasado: en este caso, se pretende que el usuario (y ante todo la usuaria, ya que el público es predominantemente femenino) pueda arreglarse con toda comodidad. Para ello, además de los equipamientos higiénicos habituales, cuenta también con frasquitos de cremas, laca y perfumes amorosamente dispuestos. Este local es todo un consejo de auténticos conocedores. Y, sin duda, no le servirá solo a muchachas sin bachillerato.
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