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“Epa, Espainiako naiz, Munduko txapelduna ", les contesto de broma. Dute, con la timidez de los mozambiqueños, Callan. Todos menos uno que se acerca y me dice: “A mí el que me gusta es Messi”. “Ese no es español”, I erantzun. "Ah, pensaba que lo era”, me dice él chiquillo mientras se marcha corriendo a seguir el partido.
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Travanj 2013. Una pelota perdida viene botando por la paradisiaca playa de Vilanculos. Mozambik. Un grupo de niños y no tan niños juega un partido de fútbol en las horas de marea baja. La paro y la golpeo con fuerza, puno, demasiada, casi hasta el comienzo del agua. Todos los chicos me miran atentamente, šutke. “Epa, Ja sam španjolski, Svjetska prvakinja ", les contesto de broma. Oni, con la timidez de los mozambiqueños, Callan. Todos menos uno que se acerca y me dice: “A mí el que me gusta es Messi”. “Ese no es español”, kontekst. "Ah, pensaba que lo era”, me dice él chiquillo mientras se marcha corriendo a seguir el partido. Una confusión normal de los nuevos tiempos y modas de nuestro fútbol en este continente.
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