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その後、, con un fabuloso conductor que conocí, ハイメ, con el que hice una cierta amistad, fui descubriendo otros lugares del país. Él era un ex guerrillero que luchó con los sandinistas en los tiempos de la Guerra Civil y un entregado seguidor de Ortega y Murillo que zarandeaba la cabeza cuando yo le preguntaba: ¿Y qué te parece que sus hijos sean los empresarios más ricos del país, no traiciona eso la revolución? Y él, con gesto contrariado me respondía: "いいえ, eso no está bien” para luego, buscando alguna escapatoria, decirme: “Pero al menos el dinero y el trabajo se queda acá”.
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