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This requires patience: waiting for the valuable insights to float to the surface. I like to compare it to the making of jam: you have to keep boiling it down until you get the good thick stuff. The short story form, of course, requires economy, and this approach, I find, gives more bang for your buck.
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DS: Considero que hay un montón de cosas en juego. La primera es la metodología. Cuando imagino una historia y concibo cada una de sus escenas, realizo mucho trabajo previo (lo que W.O. Mitchell, profesor de la Banff School of Fine Arts, solía llamar "freefall"). En esta pre-escritura, desarrollo el diálogo, el escenario, los motivos. De este trabajo exploratorio, extraigo la "carne", que puede acabar convirtiéndose en apenas unas frases de entre páginas y páginas de apuntes. Para ello es necesario tener paciencia: esperar a que las percepciones más valiosas salgan a la superficie. Me gusta compararlo con hacer mermelada: tienes que cocerla hasta conseguir que se espese. El relato corto requiere economía y, este modo de concebirlo, considero que permite sacar más provecho a la historia. El segundo factor es la voz narrativa. Siempre me ha atraído la narración en primera persona, por su inmediatez y su poder emocional, así como porque me permite desnudar el alma del personaje, por muy incómodo que sea para el protagonista o para el lector. Como tú dices, muchas veces no da como resultado una hermosa imagen. En este sentido, tiendo a escribir desde las entrañas. El segundo elemento es, pienso yo, personalidad. He sido acusada de ser "directa", de cargarme el decorado para ir directamente a la estructura o tema básico. Estoy convencida de que esta aproximación tan directa al mundo se la debo en parte a mis padres, trabajadores que crecieron en medio de la dureza de las granjas, en Ontario y Saskatchewan durante la Depresión, la desertización del campo y la Segunda Guerra Mundial.
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