zweig – Spanish Translation – Keybot Dictionary

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  ERASMUS. à‰loge de la F...  
As Stefan Zweig writes “For one wonderful moment, Europe was united by the dream of a shared civilization, which, thanks to its unity of language [Latin], religion and culture, would put an end to its dreadful, age-old discord. The memory of that unforgettable bid for unity will forever be linked to the personality and name of Erasmus. His ideas, his hopes and his dreams captured and held the imagination of Europe for a brief span in its history, and it is to his great chagrin, as well as ours, that such pure intentions turned out to be only a short interlude in the cruel tragedy of humankind.”
Erasmo siempre está dispuesto a tomar la pluma contra las injusticias, las guerras, el fanatismo e incluso la decadencia moral de su propia Iglesia. El reino de Erasmo, cuya autoridad se extiende en esos inicios del siglo XVI sobre todos los países de Europa, es un reino que triunfa sin recurso a la violencia, sólo con el poder de su fuerza espiritual. Como nos dice Zweig: «Durante un momento maravilloso, Europa está de acuerdo con el soñado deseo humanístico de una civilización uniforme, que, con un idioma universal, una religión universal, una cultura universal, debía poner fin a la primitiva y fatal discordia, y esta inolvidable tentativa queda memorablemente unida con la figura y el nombre de Erasmo de Rotterdam. Pues sus ideas, sus deseos y sueños han dominado a Europa durante una hora universal de su Historia, y es una fatalidad para él, y al mismo tiempo para nosotros, que esta pura voluntad espiritual de una definitiva unificación y pacificación del Occidente sólo haya sido un entreacto, rápidamente olvidado, de la tragedia, escrita con sangre, de nuestra común patria».
  ERASMUS. à‰loge de la F...  
His immense output and his life, previously known only to a handful of specialists, began to be more widely studied and disseminated in the early years of the 20th century, and it was thanks to various essays, in particular that of Stefan Zweig, Triumph und Tragik des Erasmus von Rotterdam (published in Germany in 1934, in the United States in 1934 (under the title Erasmus of Rotterdam), in France in 1935, in Italy in 1935, etc.
Erasmo de Rotterdam permaneció en la memoria cultural gracias sobre todo a los hermosos retratos realizados por Holbein, Durero y Quentin Massys, así a una obra de juventud, el Elogio de la locura. Su inmensa obra y su vida, conocidas sólo por un puñado de especialistas, empezaron a estudiarse más ampliamente y a difundirse a partir de los primeros años del siglo XX; gracias a diversos ensayos y, en especial, al libro de Stefan Zweig, Erasmo, Triunfo y tragedia de una idea (publicado en Austria en 1934, en Francia en 1935, en Italia en 1935, etcétera), se comenzó a conocer mejor la verdadera dimensión de ese gran viajero a quien apasionaba la búsqueda del diálogo y la paz. En su Querella de la paz proclama: «El mundo entero es la patria de todos», y lo hace en una época en que Europa combate a sangre y fuego. Los odios que enfrentan a ingleses, alemanes, españoles, italianos y franceses le parecen un absurdo.
  ERASMUS. à‰loge de la F...  
As Stefan Zweig writes “For one wonderful moment, Europe was united by the dream of a shared civilization, which, thanks to its unity of language [Latin], religion and culture, would put an end to its dreadful, age-old discord. The memory of that unforgettable bid for unity will forever be linked to the personality and name of Erasmus. His ideas, his hopes and his dreams captured and held the imagination of Europe for a brief span in its history, and it is to his great chagrin, as well as ours, that such pure intentions turned out to be only a short interlude in the cruel tragedy of humankind.”
Erasmo siempre está dispuesto a tomar la pluma contra las injusticias, las guerras, el fanatismo e incluso la decadencia moral de su propia Iglesia. El reino de Erasmo, cuya autoridad se extiende en esos inicios del siglo XVI sobre todos los países de Europa, es un reino que triunfa sin recurso a la violencia, sólo con el poder de su fuerza espiritual. Como nos dice Zweig: «Durante un momento maravilloso, Europa está de acuerdo con el soñado deseo humanístico de una civilización uniforme, que, con un idioma universal, una religión universal, una cultura universal, debía poner fin a la primitiva y fatal discordia, y esta inolvidable tentativa queda memorablemente unida con la figura y el nombre de Erasmo de Rotterdam. Pues sus ideas, sus deseos y sueños han dominado a Europa durante una hora universal de su Historia, y es una fatalidad para él, y al mismo tiempo para nosotros, que esta pura voluntad espiritual de una definitiva unificación y pacificación del Occidente sólo haya sido un entreacto, rápidamente olvidado, de la tragedia, escrita con sangre, de nuestra común patria».
  ERASMUS. à‰loge de la F...  
But, as Stefan Zweig writes, “The world always needs men who refuse to admit that history is anything more than a perpetual, drab beginning over and over again, the same play insipidly re-enacted against different backdrops; men who have the unshakeable conviction that history has a moral purpose; that it embodies a progress steadily pursued by the human race in its ascent from brute force to a spirit governed by order and wisdom, from bestiality to divinity, and that humanity is already within reach of the highest rung on the ladder… Soon, Erasmus and fellow-travellers joyfully told themselves, humanity, well educated and conscious of its own strength, would recognize its moral mission, and, after finally shedding the last traces of bestiality in its nature, would live in peace and brotherhood… But it was not the glow of a holy new dawn that they glimpsed through the darkness of this world: it was the conflagration that was about to destroy the ideal world of humanism. Like the German tribes who invaded Classical Rome, Luther, a fanatical man of action, was about to unleash a grassroots national movement of irresistible force, overrun the humanists and smash their internationalist dreams. Before humanism had truly begun its task of building universal concord, the Reformation brought its hammer down on the Eclessia universalis, thus shattering the last vestige of spiritual unity in Europe.”
Erasmo se siente desolado al ver que «entre religión y religión, entre Roma, Zúrich y Wittenberg, se guerrea bárbaramente; entre Alemania y Francia e Italia y España, se suceden infatigablemente las campañas militares, como errantes tempestades; el nombre de Cristo ha llegado a ser grito de guerra y pendón para acciones militares». Ha sido finalmente la historia del siglo XX la que ha mostrado del modo más cruel esa sobreestimación de lo civilizado; Erasmo no pudo imaginar el problema terrible y casi insoluble del odio racial. Sin embargo, como dice Stefan Zweig: «Siempre fueron necesarios al mundo hombres que se negaran a creer que la historia no sea nada más que una roma y monótona repetición de sí misma, un juego sin sentido que se renueva siempre de igual modo con cambiados ropajes, sino que confían, sin pruebas para ello, en que el curso de la vida de la humanidad significa un progreso moral, en que nuestra especie, por invisibles escalones, asciende desde la bestialidad a la divinidad, de la brutal violencia hacia un sabio espíritu de ordenación y que este último, el grado supremo de la completa concordia humana, está ya próximo, ya casi alcanzado. […] No, no puede pasar mucho tiempo, tal como lo proclaman con júbilo Erasmo y los suyos, antes de que la humanidad, conocedora de sus propias fuerzas y tan pródigamente dotada de ellas, tenga que reconocer su misión ética, vivir en lo porvenir únicamente de un modo fraternal, proceder moralmente y extirpar de modo eficaz los residuos de su naturaleza bestial. […] Pero no es la bendita aurora lo que amanece sobre la tierra tenebrosa: es el incendio que destruirá su mundo idealista; al igual de los germanos en la Roma clásica, así irrumpe Lutero, el fanático hombre de acción, con la irresistible fuerza de choque de un movimiento popular nacional, en su mundo de ensueños supranacionales e idealistas, y antes aún de que el humanismo haya comenzado verdaderamente su obra de unificación universal rompe la Reforma, con los golpes de su martillo de hierro, la última unidad espiritual de Europa, la Ecclesia universalis».