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„Die Welt ist ein Buch. Wer nie reist, sieht nur eine Seite davon“, sagte einst Augustinus von Hippo. Franz Xaver war ein großer Apostel, aber auch ein Leser der Welt. Sein Wunsch war zu kennen, und dazu begab er sich entschieden und ohne Furcht auf den Weg nach Orient, zog gegen Osten – Ex Oriente Lux, das Licht kommt vom Orient.
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“El Mundo es un libro y aquellos que no viajan sólo leen una página”, decía Agustín de Hipona. Francisco Javier fue un gran apóstol, pero también un lector del Mundo. Su deseo era saber, conocer y, para llevarlo a cabo, tomó sin ningún temor la ruta de Oriente, los caminos hacia el Levante: Ex Oriente Lux, la luz viene de Oriente. Su ruta es la de un largo periplo que le llevaría hasta África, y del continente negro hasta la India, y del subcontinente indio hasta el Extremo Oriente del misterioso Japón primero y la China inaccesible después. La energía que lo empujaba hacia adelante, la fuerza y la decisión que le permitían avanzar hasta cumplir sus objetivos sin desfallecer eran sus principios, su fe, las ganas de aprender y de enseñar. Y nada lo desanimaba: “Si no encuentro una barca –dijo en una ocasión– iré nadando”. Allí por donde pasaba, Francisco Javier aprendía la lengua de los nativos para poder comunicarse con ellos, para reír con ellos, para cantar con ellos, para ser ellos.
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