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A partir de los años 60, de la mano de fotógrafos como Franco Fontana, la fotografía paisajística vivió su propia reformulación. El motor de este cambio fue el afán investigador de unos profesionales que, llevados por su curiosidad, decidieron explotar al máximo las propiedades que el medio fotográfico podía aportar a su género. La fotografía es una disciplina que permite al artista lograr efectos tan diversos como resaltar los volúmenes o aplanar los espacios. Fontana hace gala en sus obras de un dominio absoluto de este tipo de técnicas. Utilizando el color, la estructura, la unidad y la proporción, logra crear composiciones abstractas capaces de transmitir al público una sensación de plenitud. La exposición, organizada por el Istituto Italiano di Cultura de Madrid, incluye 50 buenos ejemplos de la trayectoria del fotógrafo. Las imágenes pertenecen a dos series distintas: Paisajes y Sorprendidos en la luz americana. En esta última Fontana vuelca todo su esfuerzo en mostrar el paisaje urbano y humano que puebla las grandes metrópolis. Todas las instantáneas tienen en común su poder de sugestión, el dominio de la luz natural y la capacidad que muestra el artista para destacar espacios y personajes con un halo de misterio casi mágico. Franco Fontana (Módena, Italia, 1933) no recibió formación como fotógrafo, hecho que no le ha impedido, entre otras cosas, ser el actual director artístico de varios festivales, como el Toscana Foto Festival. Su trabajo está presente en más de 50 museos entre los que destacan la George Eastman House, el Museum of Modern Art de Nueva York, el Museo Ludwig de Colonia o el Stedelijk Museum de Ámsterdam.
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