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Normalmente, las relaciones comerciales que se establecen entre las empresas que participan en un paquete de software son complejas. Como consecuencia de ello, es posible que haya empresas con buenas intenciones que se beneficien de la distribución o de los ingresos generados por software que pueda perjudicar al usuario. La retribución económica por la distribución de software no deseado hace que aumente la presencia de este. Tanto los fabricantes de software como los anunciantes tienen la responsabilidad de prevenir esta distribución evitando establecer relaciones comerciales de este tipo, ni siquiera a través de intermediarios.
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